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Una persona con depresión crónica no ...

Una persona con depresión crónica no puede ser comercial

Diario La Ley, 18 de Marzo de 2016, Editorial LA LEY

LA LEY 65110/2016

  • La Justicia se ha pronunciado en diversas ocasiones sobre circunstancias que dan lugar a la incapacidad permanente por depresión, fatiga crónica o el síndrome de estar 'quemado' en el trabajo.

Almudena Vigil.- Padecer una depresión crónica puede considerarse incompatible con el ejercicio de la profesión de comercial. Al menos, así lo entiende una sentencia del Juzgado de lo Social número 11 de Madrid que estudia el caso de una mujer que solicitó la declaración de incapacidad permanente absoluta para todo trabajo o, subsidiariamente, para el trabajo habitual de comercial.

Concretamente, la mujer presentaba una sintomatología ansiosa que le provocaba tristeza, alteración del patrón de ingesta de alimentos, apatía, anergia, o tendencia al aislamiento, entre otros trastornos.

En vista de la situación, el juzgado reconoce que la profesión de comercial exige una labor de captación y de trato directo con personas que, teniendo en cuenta la sintomatología, no se puede realizar con la necesaria efectividad, continuidad y dedicación. Por ello, declara a la trabajadora en situación de incapacidad permanente para su profesión habitual de comercial, pero no accede, sin embargo, a reconocerle la incapacidad absoluta para todo trabajo porque entiende que los padecimientos no la inhabilitan para desarrollar otras ocupaciones laborales.

La sentencia hace repaso de la legislación y jurisprudencia existentes y señala que la incapacidad permanente está prevista como la situación que supone la imposibilidad de llevar a cabo las tareas de cualquier actividad, con profesionalidad y eficacia, lo que exige valorar la concreta situación del trabajador en cada caso. Además, apunta que se pone el énfasis en la profesión del afectado porque una concreta patología puede ser o no incapacitante en función de las tareas concretas asignadas al afectado.

'Quemado' en el trabajo

No hace mucho, se conocía otro caso en el que una sentencia del Juzgado de lo Social número 10 de Las Palmas reconocía la incapacidad permanente total a una matrona por presentar un claro síndrome de burnout, más conocido como el síndrome de estar quemado en el trabajo. Concretamente, lo que alegó fue "trastorno adaptativo con alteración mixta ansioso depresiva crónica" y sus síntomas eran, entre otros, tensión, irritabilidad, desespero, inquietud, sintomatología psicosomática, a la vez que un agotamiento progresivo, todos ellos surgidos tras vivir las distintas dificultades que su ocupación laboral como matrona implica, a lo que se sumó la denuncia de actitudes por parte de la dirección del hospital que ella definió como de acoso.

La sentencia concluía que mantener a la matrona en su puesto de trabajo impedía una evolución correcta y adecuada de su patología, que estaba incrementando los problemas en su entorno inmediato, "afectando de forma notable a sus relaciones interpersonales y vida familiar".

Síndrome de fatiga crónica

Especialmente relevante fue la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que la fibromialgia y síndrome de fatiga crónica es motivo para declarar la invalidez permanente.

La sentencia se refiere a un caso de una mujer, operaria de industria química, que padecía un cuadro de depresión mayor recurrente de carácter grave sin síntomas psicóticos, dolor cervical y proceso degenerativo sin afectación radicular, fibromialgia y síndrome de fatiga crónica.

Incapacidad permanente de un abogado

Una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Asturias de mayo de 2015 condenó a un abogado a reintegrar la pensión que percibía por incapacidad permanente total, por considerarla incompatible con la actividad de asesoramiento jurídico a una empresa que estaba ejerciendo de forma autónoma. La actividad conllevaba realizar gestiones como la tramitación de expedientes o el control de impagados.

El abogado prestaba sus servicios en virtud de un contrato mercantil con la empresa, en la que además ostentaba la condición de socio mayoritario. La sentencia concluyó que el conjunto de tareas realizadas era sustancialmente coincidente con la tareas que conformaban su actividad profesional de abogado.

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