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La tecnología aplicada al sector legal (LegalTech) va a permitir al abogado ser más eficiente y ganar en calidad de vida y trabajo

  • 20-2-2018 | Wolters Kluwer
  • Ante la próxima celebración del mayor evento sobre tecnología aplicada al sector legal organizado hasta la fecha en España, el Global LegalTech Hackathon, cuatro de los principales expertos de nuestro país explican las razones por las que los abogados deben estar al tanto de estos desarrollos y asistir a la Universidad Francisco de Vitoria los días 22, 23 y 24 de febrero próximos.
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La aplicación de la tecnología al sector legal está experimentando un claro auge, al que contribuyen eventos como el próximo Global Legal Hackathon, que tendrá lugar en la Universidad Francisco de Vitoria los días 22, 23 y 24 de febrero.

Se trata de un certamen en el que juristas e informáticos ponen en común sus esfuerzos para conseguir, en solo un fin de semana (de ahí la idea de maratón), desarrollar nuevas herramientas que faciliten o potencien el trabajo de los juristas, en especial de los abogados.

Para conocer un poco más sobre este sector y este congreso, cuya edición española tendrá lugar en la Universidad Francisco de Vitoria (UFV), Diario La Ley ha hablado con algunos de los más relevantes expertos nacionales en esta especialidad.

ALEJANDRO SÁNCHEZ DEL CAMPO

Abogado, consultor experto en innovación legal, autor del primer blog español dedicado a la robótica desde el punto de vista legal (www.replicantelegal.com). Es también co-presidente de la sección de Gestión e Innovación del ICAM y activo colaborador en la organización del Global Legal Hackathon en Madrid.

¿Por qué es necesario impulsar la aplicación de la tecnología al mundo del Derecho? ¿qué necesidades puede cubrir?

El fenómeno Legatech está aquí, nos guste o no. La tecnología nos está ayudando a automatizar tareas, revisar documentos de forma más ágil y segura, trabajar de forma remota, conocer información o a patrones que antes no estaban accesibles, a que los abogados se puedan dirigir a los clientes de manera más inmediata; en definitiva a generar más eficiencia.

¿Cree que existe una resistencia o desconfianza por parte de los profesionales a la introducción de tecnología?

En muchos casos sí pero creo que la tendencia está cambiando porque un grupo cada vez más numeroso de abogados se está dando cuenta de las ventajas que tiene ser pionero en adoptar estas nuevas tecnologías.

¿En qué áreas del Derecho y del trabajo de los abogados crees que es más necesaria esa aplicación?

En todas pero con mayor incidencia en aquellas que más tienen que ver con los nuevos desafíos tecnológicos: ciberseguridad, smart contracts, inteligencia artificial, big data, etc.

¿Qué puede aportar la universidad a esta implementación?

La universidad tiene la obligación de formar adecuadamente a los que serán nuestros líderes en un futuro próximo. Para ello tiene que entender bien cuáles son las demandas de la sociedad en cada momento. La Universidad Francisco de Vitoria es consciente de su responsabilidad y está tomando distintas medidas en ese sentido. Entre ellas el nuevo grado en Business Analytics que va a lanzar el año que viene para formar adecuadamente a todos los profesionales que se van a demandar como consecuencia del auge del big data.

¿Qué puede hacer un abogado o un estudiante que sienta inquietud por desarrollar algún tipo de aplicación informática al Derecho y no sepa cómo hacerlo?

Para entender la innovación y la transformación digital se puede leer y asistir a charlas sobre sus bondades pero creo que es mucho mejor participar en eventos que fomenten la creatividad, la resolución de problemas bajo presión y la colaboración con equipos multidisciplinares.

Por tanto mi consejo es que acuda a foros y eventos como este primer hackaton legal que se va a celebrar simultáneamente en más de 40 ciudades de 20 países, en el que se va a poder juntar con expertos que le puedan apoyar.

En este momento hay más de 80 personas inscritas de todos los perfiles, desde profesionales del ámbito jurídico y técnico de despachos y empresas hasta estudiantes que están cursando su grado. En el evento, podrá ver y probar de primera mano el funcionamiento de las herramientas técnicas que nuestros partners tecnológicos ponen a disposición de los participantes.

¿Cuáles son los objetivos de los hackathon legales y en concreto de este que se celebra en la Universidad Francisco de Vitoria?

Los objetivos de los concursantes que deciden participar en un hackaton pueden ser variados, desde solo concursar hasta intentar ganar y pasar a la siguiente ronda mundial o dedicar el fin de semana a testar una idea de negocio que no tienes tiempo de desarrollar en otro momento. La UFV ha entendido que la mejor forma de apostar por la innovación es pasar de la teoría a la práctica y tiene un plan ambicioso en ese sentido.

JORGE MORELL

Probablemente el mayor experto nacional en LegalTech, Jorge fue además un buen ejemplo de aplicación esta metodología con su página www.terminosycondiciones.es Últimamente nos mantiene al día de mucho de lo que pasa en el sector con su web http://www.legaltechies.com

¿Por qué es necesario impulsar la aplicación de la tecnología al mundo del Derecho? ¿qué necesidades puede cubrir?

Para ser más eficiente y ganar en calidad de vida y trabajo. No es cuestión de la que la máquina sustituya al abogado, sino que haga las tareas en las que siempre va a ser más rápida y efectivo que nosotros. Y esas tareas, al igual que en otros muchos sectores, existen en el día a día de un abogado.

¿Crees que existe resistencia o desconfianza por parte de los profesionales a la introducción de tecnología?

Sí, sin duda. Al fin y al cabo, buena parte de nuestra tarea como abogados es evitar el riesgo a toda costa. Sin embargo, la implementación de tecnología tiene un componente importante de “prueba y error” que no casa del todo bien con ese objetivo de evitar el riesgo a toda costa.

Si a ello se le suma que históricamente no ha habido gran necesidad de innovar en la profesión, es lógico y natural que haya desconfianza y resistencia a la tecnología y su uso.

¿En qué áreas del Derecho y del trabajo de los abogados crees que es más necesaria esa aplicación?

De acuerdo a lo que dicen los datos, en la gestión de tareas administrativas. Uno de los últimos informes sobre a qué dedica el profesional legal su jornada laboral, señalaba que solo 2,8 horas de la jornada eran relativas a tareas jurídicas, mientras que el resto del tiempo se iba mayormente en cuestiones administrativas como enviar un mail, cerrar una cita, crear un presupuesto y tantas otras tareas similares.

Por tanto, si en ese parte pueden conseguirse mejoras y eficiencias, se puede acabar obteniendo mucho tiempo de calidad extra.

¿Qué puede aportar la universidad a esta implementación?

Las facultades de Derecho pueden y deben descubrir a los estudiantes cómo ha cambiado la profesión legal, y lo que viene en camino, a efectos de no generar solo profesionales con gran un bagaje jurídico teórico pero con escaso conocimiento práctico. Y no solo debe enseñarles en relación a elaborar un contrato o redactar una demanda, sino a cómo elaborar un presupuesto, cómo posicionarse online o qué tecnologías básicas le pueden resultar más útiles en sus comienzos.

¿Qué puede hacer un abogado o un estudiante que sienta inquietud por desarrollar algún tipo de aplicación informática al Derecho y no sepa cómo hacerlo?

Seguramente lo mejor que puede hacer de inicio es aprender a “procesarla”. Es decir, a fijar en un diagrama de flujo o fórmula similar (una hoja de papel basta) cómo esa herramienta puede dar solución a un problema concreto.

Si uno aprende a diseñar un proceso legal en sus diferentes fases y necesidades, significa que en buena parte lo comprende de un lado y otro, lo que facilitará luego que se desarrolle una solución o se adopte una ya existente.

¿Qué pueden aportar eventos como este Global Legal Hackathon?

La necesidad de desarrollar y ofrecer un producto mínimamente viable en tiempo reducido, por tanto a trabajar bajo presión. También a colaborar en equipo y además con perfiles no únicamente jurídicos. Y sin duda a ser creativo, tanto en una vertiente puramente jurídica como otros aspectos relacionados.

SARA MOLINA PÉREZ-TOMÉ

Consultora, socia de Marketingnize, coordinadora de LegalHackers Madrid y CoPresidenta de la sección de Gestión e Innovación del ICAM, Sara es una de las más dinámicas actoras en el sector del LegalTech nacional. Sus respuestas reflejan un especial conocimiento del mismo y una profunda reflexión sobre sus implicaciones.

¿Cuáles son los objetivos de las hackathon legales y en concreto de este que se celebra en la UFV?

En un mundo cada vez más global y conectado, en el que es necesario trabajar en equipos diversos con perfiles multidisciplinares, las “hackathon” se convierten en verdaderos laboratorios de innovación para el sector legal y en un impulso para el “Legaltech”.

Estos encuentros permiten conectar la visión global de los desafíos normativos para adaptar las ideas y los procesos susceptibles de automatización, impulsando así la innovación por medio de la búsqueda de soluciones que tendrán un impacto positivo en nuestro sector.

Además, permiten acercar el derecho a los ciudadanos, apostando por la innovación desde en el ámbito de acceso a la justicia hasta en la forma de gestionar y prestar los servicios jurídicos.

¿Por qué es necesario impulsar la aplicación de la tecnología al mundo del Derecho? ¿qué necesidades puede cubrir?

La transformación digital y las tecnologías asociadas son un fenómeno imparable que facilita mayores niveles de rendimiento y da la posibilidad de obtener una ventaja competitiva por la posibilidad de contar con nuevos recursos que impacten sobre el servicio prestado al cliente, bien sea sobre el coste, la calidad u otras muchas variables sobre las que tiene aplicación.

A grandes rasgos, la tecnología puede facilitar a los abogados la toma de decisiones estratégicas en áreas como la gestión de los recursos humanos, la gestión del conocimiento, la fijación de la estrategia procesal con el uso de herramientas como Jurimetría para la toma de decisiones de forma rápida a través de indicadores gráficos y visuales, basados en el análisis cognitivo de millones de resoluciones judiciales y la toma de decisiones estratégicas de negocio en general en base a los datos generados a nivel financiero, de gobierno… Pudiendo tener a su vez una mayor precisión en la fijación de honorarios, ahorro de costes y proyección de trabajos.

Sin embargo, siempre tenemos que tener en cuenta que la tecnología se trata de una herramienta al servicio de las personas, y si no se lleva a cabo un proceso de gestión del cambio y de adaptación cultural no se obtendrán los resultados deseados.

¿En qué áreas del Derecho y del trabajo de los abogados crees que es más necesaria esa aplicación?

En cuanto a las áreas del derecho donde puede impactar más se encuentran el “Compliance”, el RGDPR, la resolución de conflictos, Propiedad Intelectual, Blockchain…

¿Crees que existe resistencia o desconfianza por parte de los profesionales a la introducción de tecnología?

Sí, aunque esto está cambiando. Desde mi punto de vista, la resistencia en el sector legal, históricamente tradicional, ha venido y viene en gran parte por el desconocimiento y la falta de formación tecnológica que ha hecho que veamos estas herramientas como un enemigo en vez de como aliado.

Tampoco ha ayudado el “hype” generado alrededor de los robots o de la inteligencia artificial mal entendida, que ha generado a corto plazo mucha expectativa y miedo desvirtuado el desarrollo tecnológico real a medio y largo plazo. Subirse a la ola de la tecnología sin alinear la cultura y los valores de la firma ha llevado a fracasar proyectos de transformación digital.

Es innegable que la automatización puede implicar el fin del ejercicio de algunos abogados que prestan un servicio “commodity” en un entorno superpoblado y atomizado en el que no hay mercado para todos. Los abogados que sean capaces de implementar y sacar el máximo provecho a las tecnologías emergentes, y sepan adaptarse, no desaparecerán.

Según un artículo de H. Surden, en la publicación “Washington Law Review”, los abogados deben utilizar rutinariamente el razonamiento abstracto, la inteligencia emocional y habilidades para resolución de conflictos en entornos de incertidumbre jurídica. Los algoritmos usados actualmente en Inteligencia Artificial son incapaces de replicar la mayoría de las capacidades intelectuales en aspectos relacionados con el razonamiento analógico, que son fundamentales en el trabajo de un abogado. Y además cuando hablamos de inteligencia artificial, no nos referimos a máquinas con conciencia propia, ni capaces de generar ni predecir emociones o sentimientos de forma autónoma.

¿Qué puede aportar la universidad a esta implementación?

Es necesario que la Universidad, ante los profundos cambios y retos planteados, prepare a los futuros profesionales para el mundo que les espera cuando salgan al mercado laboral.

Es vital incorporar asignaturas relacionadas con la gestión, la tecnología y con un afán de mejora continua de las habilidades que todo abogado debe poseer para ejercer su profesión de la forma más competente. Eso pasa por adquirir conocimientos en áreas como “Legal Project Management”, “Design Thinking” o Inteligencia Emocional que son la punta de lanza para la adaptación tecnológica y la transformación digital y cultural de los despachos.

¿Qué puede hacer un abogado o un estudiante que sienta inquietud por desarrollar algún tipo de aplicación informática al Derecho y no sepa cómo hacerlo?

Lo primero es escuchar al mercado, seguir a los “influencers” y expertos en la materia. En este sentido los “hackathon” son una oportunidad de oro para acercarse a la tecnología y vivirla de cerca permitiéndonos trabajar con perfiles técnicos mano a mano y descubriendo entornos diferentes al jurídico.

Por otro lado, participar y aprender en foros (como Legal Hackers Madrid en el que estoy como coorganizadora) o comunidades multidisciplinares harán que abramos la visión saliendo de nuestra zona de confort jurídica.

También recomiendo la inmersión en cursos básicos de programación que fomentará un mejor entendimiento en los equipos multidisciplinares a la hora de abordar en un futuro proyectos tecnológicos.

Pero, sobre todo, no frenar la creatividad y la curiosidad por aprender cosas nuevas cada día en una realidad apasionante en la que las tecnologías disruptivas tienen un papel fundamental.

RICARDO OLIVA LEÓN

Abogado especialista en tecnologías disruptivas. Letrado especializado en Derecho societario, propiedad intelectual, protección de datos y cibercrimen. Autor del blog Algoritmo Legal, Director de Lenguaje Jurídico y editor de Juristas con Futuro.

¿Por qué es necesario impulsar la aplicación de la tecnología al mundo del Derecho? ¿Qué necesidades puede cubrir?

La tecnología es un medio que puede ayudarnos como abogados, esencialmente, en dos aspectos: (i) a rentabilizar mejor el uso de nuestras horas de trabajo (un abogado “productivo”), y (ii) a despojarnos de todo aquello que distrae la atención en la realización de nuestro trabajo legal con el fin de centrarnos en lo realmente importante (un abogado “certero” y “ligero”). De lograrse ambos objetivos el abogado podrá atender las necesidades de sus clientes con mayor velocidad y mejor calidad. Esto le hará más competitivo.

Más en concreto, la tecnología legal o Legaltech puede actuar en diversos momentos de la prestación de servicios legales que a grandes rasgos pueden categorizarse en los siguientes grupos: herramientas de automatización y revisión de documentos jurídicos, de investigación legal, de análisis de información, de certificación de evidencias digitales, de resolución online de conflictos, de gestión de la práctica jurídica y mejora de procesos, de plataformas digitales o marketplace (horizontales y verticales), y de educación o formación legal.

¿Crees que existe resistencia o desconfianza por parte de los profesionales a la introducción de tecnología?

Yo diría, más bien, que lo que hay a día de hoy es desconocimiento, por un lado, y exceso de optimismo, por el otro. Por un lado muchos profesionales desconocen cómo le pueden ayudar las tecnologías a mejorar el trabajo cotidiano en su despacho, cómo “tangibilizar” los beneficios reales y concretos que puede reportar al abogado –particularmente, al abogado del pequeño despacho- la tecnología. Ante la incomprensión y el desconocimiento, normalmente, se reacciona con el rechazo, pero ello no siempre es así.

En el otro extremo, están los optimistas que se lanzan a montar empresas de Legaltech sin tener la experiencia y/o los conocimientos necesarios, en particular sobre el diseño de estrategias y la aplicación de metodologías validadas para sacar adelante con éxito un proyecto Legaltech, y al limitado conocimiento sobre cómo funcionan las tecnologías involucradas. Esto suele lleva a la cruda realidad de que la mayoría de las startups fracasan, pues hay estudios que demuestran que 9 de cada 10 startups no superan los tres años de vida (y esto se aplica también a las startups legales).

Una de las principales razones de este fracaso reside en la tendencia a imitar modelos de negocios “exitosos” foráneos sin adaptarlos a la realidad del público objetivo local. Y otra razón es el desconocimiento o no aplicación de las metodologías como Lean Startup; de Desarrollo de Clientes; Canvas y, por supuesto, las metodologías ágiles para la gestión de equipos multidisciplinares y proyectos como Scrum y Kanban, que se basan en el trabajo colaborativo y en equipo.

¿En qué áreas del Derecho y del trabajo de los abogados crees que es más necesaria esa aplicación?

Hay que distinguir dos niveles. Por un lado, tenemos las herramientas dirigidas a mejorar la gestión del despacho, actuando principalmente sobre el embudo de captación y retención de clientes, la productividad, la gestión del tiempo y la gestión de la información.

Por otro lado, tenemos las aplicaciones de inteligencia artificial (IA) para el “back office” y “front office” de las firmas de abogados. La IA añade precisión al trabajo legal, es decir, ayuda a reducir errores, a ser mejores en la predicción y pronósticos de resultados, e imprime mayor velocidad todo lo cual se traduce en una mayor productividad del trabajo jurídico. Esta tecnología puede ayudar a asignar a las “máquinas” (robost) las tareas aburridas, repetitivas, sucias o peligrosas que los letrados no deseamos hacer.

Hoy en día la IA se está utilizando en actividades de “back office” o de apoyo a las tareas destinadas a la gestión del despacho -es decir, aquellas donde no hay contacto directo con los clientes- tales como, organización del trabajo y de los proyectos (intelligent workflows, practice management); clasificación, organización, revisión y gestión de documentos, ya sean legales o no-legales, físicos o digitales (document management, due dilligence, e-discovery); análisis de documentos jurídicos (data analytics, legal research); y gestión del conocimiento (knowledge management).

¿Qué puede aportar la universidad a esta implementación?

La universidad puede aportar mucho. En mi concepto, las facultades de Derecho deberían ser ante todo “laboratorios de aprendizaje” e “incubadoras de innovación”. Para lograrlo tenemos que pasar de un sistema centrado en el profesor a otro organizado alrededor de los que aprenden (el maestro debe “dar clase con la boca cerrada”, como diría Don Finkel) donde participen también otros agentes que acompañen, faciliten y medien en el aprendizaje como entrenadores, mentores, diseñadores pedagógicos, e informáticos. Ha llegado la hora de ser disruptivos en el ámbito de la educación legal.

Por tanto, me ratifico en lo que dije el año 2015: ha llegado el momento de ofrecer la doble titulación universitaria: Derecho e Ingeniería Informática.

¿Qué puede hacer un abogado o un estudiante que sienta inquietud por desarrollar algún tipo de aplicación informática al Derecho y no sepa cómo hacer?

Yo le diría que primero arme un equipo pequeño con quien podría sacar adelante su proyecto. El objetivo es que todos los miembros del equipo compartan la pasión del emprendedor y crean en la idea de negocio.

Después le recordaría que una “idea” no vale nada sino es transformada en un modelo de negocio rentable, escalable y repetible. Para ello tendrá que elaborar su modelo de negocio y testarlo en el mercado. Si no tiene idea de lo que estoy hablando le diría que se asesore previamente por expertos en Legaltech y creación de startups, y/o que adquiera antes conocimientos sobre la metodología Lean Startup, el método de desarrollo de clientes, el Canvas y las metodologías ágiles.

Para invertir en un sector económico hay que conocerlo. Todo emprendedor legal debe tener claro que el sector legal es un sector conservador y poco transparente, lo cual reduce los incentivos para que cualquiera que no forme parte de la industria de servicios jurídicos -o no la conozca muy bien- arriesgue una inversión. Esto explica –en mi opinión- por qué entre las 15 mejores incubadoras y aceleradores de empresas de España no existe ningún hub especializado en Legaltech.

Hoy en día solo existen en España dos programas de emprendimiento Legaltech: Cuatrecasas Acelera y Legalitas Lab. Se trata de proyectos promovidos por dos firmas de abogados que poseen filosofías de trabajo diferentes. No conozco alguna incubadora de empresas Legaltech que no esté vinculada a un despacho de abogados. Tenedlo muy claro.

¿Qué pueden aportar eventos como este Global Legal Hackathon?

Aporta mucho a nuestro sector ya que genera expectativa y sano entusiasmo por la innovación entre los juristas de todas las edades. Yo concibo el Legal Hackathon como un espacio donde confluyen el concurso, un evento de ponencias prácticas, y una oportunidad de networking.

Personalmente tuve la fortuna de participar en la primera edición del Legal Hackathon España realizado en Bilbao el año 2015 (donde mi equipo fue el ganador del concurso, con el premio de Wolters Kluwer) y también de ser miembro del jurado de su tercera edición, realizada en las instalaciones del Google Camp de Madrid.

El objetivo de un Legalhacktahon debería ser ayudar a los concursantes a que continúen trabajando en sus propuestas o soluciones de Legaltech más allá del propio Hackathon. Es decir, debería promoverse la creación de nuevas empresas de tecnología legal a partir del mismo día del concurso. Los organizadores y patrocinadores del evento desempeñan un rol fundamental en este cometido.

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